DE TAL PALO, TAL ASTILLA





Por: M. A. Ramón V. Taveras Morillo.

 Coronel ERD., DEM.

En buen dominicano se dice que, “de tal palo, tal astilla”, este popular refrán, aunque parezca sencillo es de gran significado a la hora de definir el carácter y la personalidad de cualquier ser humano en referencia a sus padres o actos.

Si queremos definir el refrán para lograr tener una idea más clara de su significado, no es más, que aquellas personas que imitan o adquieren algunas características o cualidades de sus padres o del entorno en el cual se crían.

A lo interno de los cuerpos castrenses dominicanos, esta frase tiene un gran peso y valor, el militar que sigue el legado de sus padres y que además lo hace de una manera digna y honorable, es admirado y respetado por sus hermanos de armas.

Si nos detenemos a pensar retrospectivamente, encontramos que en la historia reciente de las fuerzas armadas tenemos varios casos, como por ejemplo, el hoy Ministro de Defensa Teniente General Carlos Luciano Díaz Morfa ERD, hijo del General de Brigada Luciano A. Díaz Tejera ERD., un hombre de grandes valores y humildad,   sirvió a los mejores intereses de nuestro país, en especial a su natal Gurabo ( área conurbada ubicada al noreste de Santiago de los Caballeros).

Dirigió  por 12 años la jefatura de la Guardia Presidencial, desde el año 1966 hasta 1978, la que muy merecidamente hoy día lleva su nombre, además es padre también de la General de Brigada Ramona Díaz Morfa ERD., primera mujer en llegar a al grado de general de brigada del Ejército de República Dominicana en el año 2001.

Como les dije anteriormente, son muchos casos admirables y modelo a seguir por los  hombres y mujeres que integran los cuerpos castrenses, pero sobre todo para las nuevas generaciones que anhelan la oportunidad de servir a su país; linajes como:

El del Mayor General ®️ José Eugenio Matos de la Cruz fue jefe del Ejército Nacional entre 2014 y 2016, siguiendo las huellas de su padre el General (r) Ramiro Matos González ERD., quien ocupó la misma posición entre los años 1978-1981.

Mayor General Leonel Muñoz Noboa FARD., quien ocupó la comandancia general de la Fuerza Aérea en el periodo 2020-2022, siguiendo los pasos de su padre Mayor General Leonel Muñoz Pérez FARD., quien dirigió la misma institución en el año 1986. 

El caso del Vicealmirante (r) Homero Luis Lajara Solá ARD., quien fue jefe de la Armada Dominicana, entonces Marina de Guerra, desde 2009 al 2012, para de esta forma  emular a su padre Vicealmirante Luis Homero Lajara Burgos ARD., quien fue comandante general de la Armada en el período 1953 -1954.

En esta ocasión, de manera muy especial me quiero referir, un caso digno de emular también y con una connotación muy significativa dentro de las filas de las Fuerzas Armadas, nos referimos a la descendencia del Mayor General Manuel Antonio Lachapelle Suero, ERD, nombre que actualmente llevan las instalaciones que alojan la Comandancia General del Ejercito de República Dominicana, reconociendo en su justa dimensión su dilatada carrera militar, siempre desinteresada, transparente y comprometida con los mejores intereses de nuestra patria.

Durante su vida militar desarrollo una amplia trayectoria de mando, llegando a ocupar relevantes posiciones como es la de Jefe de Estado Mayor del Ejército, posición que actualmente se conoce con el nombre de Comandante General del Ejército, posterior a su retiro de las fuerzas castrenses, a pesar de su estado salud, acude al llamado ocupando la presidencia de la Dirección Nacional de Control de Drogas en el periodo gubernamental 2000-2004, función que desempeño con total transparencia y apego al ordenamiento jurídico nacional.

Su simiente ejemplar, se pone de manifiesto en el hoy Mayor General Manuel Manuel Antonio Lachapelle de los Santos ERD, quien actualmente está al frente del Cuerpo Especializado para la Seguridad del Metro y Teleférico de Santo Domingo, posición que desempeña con gran responsabilidad honrando la memoria de su padre.

El General Manuel Antonio Lachapelle de los Santos ERD., es reconocido por sus colaboradores, por su don de mando, dedicación y compromiso con los miembros de las fuerzas armadas.

Apegado a los principios de justicia y compromiso social, con arduo trabajo a logrado dignificar las funciones de los miembros del Cuerpo Especializado, remozando sus instalaciones y creando otros que hacen más llevadera la dura labor del soldado.

No es casualidad, así era el General Lachapelle Suero, “de tal palo, tal astilla”.

En el transcurrir de estos últimos tres años ha llevando sobre sus hombros esa gran responsabilidad, ha promovido  la superación militar con la tecnificación de las diferentes fuerzas de los cuerpos castrenses, que allí se desempeñan, graduando tres  (3) promociones de hombres y mujeres que han sido preparados militarmente y tecnificados en el ámbito de la seguridad del sistema de trasporte masivo (Metro, monorriel y teleférico).

Los agentes-cesmet, una vez han concluido su ciclo de entrenamiento, son integrados  inmediatamente a reforzar los servicios ya que cuentan con el adiestramiento y la capacitación necesaria para brindar  protección a las infraestructuras de la línea ferroviaria y sobre todo seguridad a los miles y miles de usuarios que diariamente utilizan ese sistema.

El sacrificio y dedicación de un soldado, como este general es evidencia de que el compromiso social es vital en los miembros de las fuerzas armadas dominicanas, esto sin importar el rango y la posición donde sean designados a servir.

El Mayor General Lachapelle, es un ejemplo de sacrificio y compromiso con su país y sus superiores, demostrando su gran sentido de lealtad con sudor y muchas vicisitudes durante dieciséis (16) años acompañando al Teniente General Carlos Luciano Díaz Morfa ERD., en la delicada misión de cuidar al ex presidente constitucional de la República Hipólito Mejía.

Queridos lectores, hago estos señalamientos con el ánimo de destacar ejemplos de vida de los que podemos aprender o igualar.

Estoy firmemente convencido de que, si hacemos de estos valiosos ejemplos un referente, emulamos su dedicación, desprendimiento, disposición a servir, nuestras instituciones conformarían una mejor Fuerzas Armadas.

Así mismo, superiores que se dediquen a mejorar la calidad de vida de sus subordinados, tendremos mejores soldados, lo que inexorablemente al final se convertirá en una gran fortaleza institucional para la defensa y seguridad de nuestra amada patria.

Pero esto no es casualidad de la vida o suerte como a muchos nos gusta llamarlo, es una muestra más que: “de tal palo, tal astilla”.

Permítanme dejarles con esta reflexión, que estoy seguro comparte el Mayor General Lachapelle:

“De la realización de cada uno, depende el destino de todos”.

Alejandro Magno.

Muchas gracias.

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